Este es un experimento con una masa sensorial muy fácil de preparar. Es una masa indicada para todas las
edades, más aún teniendo en cuenta que está realizada con ingredientes
totalmente naturales, así que si algún peque se la lleva a la boca
(aunque no debéis dejarlos para que no se acostumbren) no pasa nada.
Para prepararlo solo necesitamos dos
ingredientes: agua y harina de maiz (maicena), en estas proporciones:
por cada taza de agua agregaremos dos de maicena. Además podemos añadir
colorante alimentario para hacerla más atractiva y trabajar los colores.
El procedimiento es sencillo. En un bol
ponéis la harina de maíz y añadís el agua. Antes de remover para mezclar se añade el colorante (otra opción es teñir el agua antes de añadirla a
la mezcla). Y cuando está todo dentro, podéis remover hasta que no
queden grumos. Y cuando está bien mezclado, ya está listo para utilizar. Durante su uso puede que se reseque, solo debemos añadir un poco de agua
para que se vuelva a aclarar. Y si os queda muy claro, añadís más
harina.
Cuando aprietan con sus manos la masa se vuelve sólida y cuando la vuelven a dejar se convierte en líquida.
En nuestro caso César ha sido mas participativo y ha tocado y experimentado con la masa. Con Mario ha sido un poco fracaso porque apenas a participado; decía que le daba asco jejeje... Otra vez será!